Ante las lluvias

Por: María Dolores Altamirano Hernández
Ante las lluvias Nos encontramos en la temporada de lluvias y el estado de Veracruz es uno de los más vulnerables en esta época porque tenemos extensos ríos que atraviesan grandes sectores de la población a lo largo y ancho del mismo.

Algunas partes del estado son, lamentablemente, zonas de alto riesgo en esta época y para alguno habitantes de las colonias y fraccionamientos al sur de la ciudad nos causa alarma al recordar la gran inundación como consecuencia del paso del huracán Karl, hace algunos años.

Por ello, es frecuente leer o escuchar las recomendaciones que, las autoridades de protección del estado, hacen a la población. Todas ellas, importantísimas pero, “PREVENIR” es la de mayor prioridad.

En toda la zona conurbada Veracruz – Boca del Río, así como en los municipios cercanos, (y por supuesto en todo el estado) se reitera a la población, para que se mantengan limpias las banquetas, aceras, calles y avenidas. Principalmente, se recomienda no dejar basura cerca de las alcantarillas para que el agua fluya rápidamente hasta su recorrido final.

Lamentablemente, es una tarea difícil porque estamos en “pañales” en conciencia ecológica. Si bien, algunos sectores de la población (escuelas, organizaciones, asociaciones, grupos de vecinos), contribuyen con campañas de concientización y trabajos en pro de la ecológica, todavía no alcanzamos a optimizar esta enseñanza en toda la población.

Es común quejarse durante o después de un torrencial aguacero por lo difícil que se hace transitar por calles y avenidas. Tal parece que en lugar de automóviles necesitamos lanchas para llegar hasta nuestro destino final.

Pero, después que la tormenta pasa es observable nuestra “triste realidad”, que sin dejar a un lado el deficiente sistema de alcantarillado que últimamente no ha sido muy funcional, el exceso de basura sobre las alcantarillas después de que baja el nivel del agua es: ¡Preocupante!... ¡Lamentable!… ¡Triste! Los “peros” y las “culpas” son fáciles de expresar. Pero (aquí va un gran PERO, y que da motivo a esta columna), aunque suena a eslogan viejo y trillado, (que no es intencional):“Juntos lo podemos lograr”.

Los veracruzanos somos personas que amamos nuestro estado y nuestra bella ciudad y si bien las prisas del quehacer diario evitan realizar algunas actividades en casa, cuando nos proponemos algo, los jarochos somos (me incluyo) los ciudadanos más responsables y comprometidos con el entorno.

Así, esta columna es para dar reconocimiento a dos grupos de sectores de la población que hacen un trabajo muy importante:

El primer grupo, lo representan cientos de personas se dedican, a la recolección de desechos y con su trabajo ayudan a mantener limpia las calles. En su andar diario recorren grandes distancias recolectando lo que la mayoría de nosotros ya no necesitamos y, por lo tanto, tiramos a la basura.

Al sur de la ciudad, (en otras zonas del puerto debe pasar lo mismo, pero se describe la experiencia dentro de esta), se observan a personas que van caminando o manejando su triciclo y recolectan, de las calles y avenidas, desechos que están dentro de la basura: botellas de plástico, vidrio, cartón, fierros, madera. Para algunos de estos ciudadanos, esta actividad es su “modus vivendi” y tanto niños, adultos y personas de la tercera edad, con su recolección, venta y reciclaje, de todo aquello que ya “no nos sirve”, ayudan en su economía familiar.

Aunado a estas personas y a los recolectes oficiales de basura, también existen grupos de vecinos, que están trabajando en común en pro de una conciencia ecológica.

Este segundo grupo, también merece un reconocimiento especial:

En la zona sur poniente de la ciudad, un colectivo de vecinos que viven en un circuito trabajan recolectando y reciclando los residuos, que en las diferentes casas ya no se necesitan. Desde la separación, recolección, limpieza y venta, el trabajo requiere mucha organización. Por lo que, la Lic. Delsa Cruz coordina muy atinadamente este gran esfuerzo de trabajo grupal y cuyo único objetivo es el bienestar comunitario.

Con la venta del plástico y papel compran pintura para mantener en buenas condiciones bardas y señalización en banquetas y calles, además, entre ellos mismos realizan actividades de carpintería, albañilería, cortan el césped en las zonas verdes comunitarias y hacen materiales con objetos reciclables que utilizan para actividades recreativas y deportivas para los niños. Se trabaja en “pro de una conciencia ecológica” y evitan que se acumule basura sobre las alcantarillas específicamente en esta época de lluvias. Este trabajo comunitario ya es un modelo a seguir en otros circuitos del fraccionamiento.

Estos son algunos de los esfuerzos que los protagonistas que les toca vivir en esta ciudad van construyendo día a día. El trabajo de estos dos sectores de la población, tendrá un efecto dominó que beneficiará a todos y esto es sin lugar a dudas lo que le da, ¡Sabor a Veracruz!

Por lo pronto, iniciemos barriendo y recogiendo la basura frente a nuestras casas.

Ma. Dolores Altamirano Hernández es egresada de la Facultad de Pedagogía de la Universidad Veracruzana y con maestría en Educación Superior por la Universidad Cristóbal Colón. Docente desde hace 20 años desde el nivel medio hasta postgrado. Colaboradora en varios proyectos culturales como Café Literario y Círculo de lectores para adolescentes.



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