Leyenda de la mujer de negro

Leyenda de la mujer de negro Cuenta la leyenda que hace muchísimo tiempo en la comunidad de Naranjillo vivía una hermosa joven huérfana a la que recientemente se le había muerto su madre; por lo cual se encontraba sola con sus hermanitos muy triste dentro de la casa donde había sido feliz con ella, los únicos momentos que se sentía mejor eran las noches en las que se encontraba a escondidas con su amante.

Un día una vecina del pueblo fue a buscarla para decirle aterrorizada que ella y algunas personas de la comunidad se habían encontrado con su madre en el camino del Barrial, ubicado en los alrededores de Naranjillo; a lo que la joven de manera incrédula esbozó una melancólica sonrisa y le contestó que no era posible porque su madre ya estaba muerta y había sido enterrada.

Pasaron los días y los vecinos del pueblo continuaban encontrándose con la mujer de vestido negro y apariencia sucia que deambulaba por el camino. Las personas trataban de averiguar quien era esa señora tan parecida a la difunta, pero nunca contestaba las preguntas que la gente le hacía.

La misma vecina regresó a la casa de la joven para volver a decirle que tenía que ver a la señora de negro porque era su mamá, a lo que le volvió a contestar que no era posible porque ella había muerto.

Una mañana, la joven caminaba por la calle con mal aspecto debido a la desvelada del encuentro con su amante, cuando se encontró con una señora que le dijo con voz fuerte que dejara de verse a escondidas con un hombre casado y cuidara bien a sus hermanitos, para que el alma de su madre dejara de andar vagando en pena.

La joven se sintió mal por lo que la mujer le dijo y decidió ir al camino del Barrial a ver si era cierto lo que decían, encontrándose con que efectivamente se trataba de su madre. La joven vio como la mujer de negro comenzó a llorar al verla sin decir nada, aunque inmediatamente se dio cuenta que ella sabía lo que estaba haciendo.

La mujer de negro dejó de llorar y caminó hacia el lado contrario del camino hasta perderse, dejando desconcertada a la joven, quien sintió la suplica en el llanto de su madre, por lo que inmediatamente se encaminó a la casa de su amante para decirle que ya no lo volvería a ver y que dedicaría todo el tiempo a cuidar a sus hermanitos hasta que estos pudieran valerse por si mismos.

Se dice que después de ese encuentro nadie en el Naranjillo volvió a ver a la mujer de negro caminando en el camino del Barrial.




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