En las entrañas del genio: ROOM 237

Por: Pedro de la Iglesia
En las entrañas del genio ROOM 237 Pocas son las obras literarias o cinematográficas que con su contenido logran acercarnos a la vida intima de un celebre personaje, a la totalidad de su genio o a lo profundo de su obra. Room 237 nos lleva hasta las entrañas de un filme en el que el genio Stanley Kubrick, se da el lujo de entregar al mismo tiempo que un filme de suspenso, una critica profunda a la sangrienta colonización del oeste americano por el hombre blanco, destellos del holocausto judío y raras referencias del supuesto engaño del siglo: la victoria estadounidense en la carrera por la supremacía en el espacio.

Todas nuestras neuronas corren el peligro de reventar en un explosivo corto circuito con tal contenido de información, en lo que constituye a simple vista un clásico del género de horror llamado: "El Resplandor".

Este es el efecto logrado al ver el documental llamado: Room 237, que más que una cinta informativa, constituye un auténtico estudio arqueológico en el que a través de los sofisticados instrumentos de la semiótica, se develan ante nuestros ojos datos sorprendentes sobre Stanley Kubrick; como el hecho de haber realizado profundos estudios sobre publicidad subliminal antes de realizar la película, para lanzar en cada secuencia que componen el filme, una multitud de mensajes codificados.

Entre estos mensajes que se pueden descifrar, destacan las referencias al holocausto judío que el director transmite a través de señales casi imperceptibles:  la marca alemana de la máquina de escribir que uno de los personajes utiliza para escribir las líneas de su novela, una montaña de maletas que nos hacen recordar las pertenencias de los judíos apiladas ante las puertas de los campos de exterminio de Treblinka o Auschwitz, y numerosos carteles que adornan las paredes del hotel con imágenes; que vistas en detalle traen al presente la propaganda nazi utilizada por el tercer Reich para sembrar el odio antisemita entre la población de la Alemania nacional socialista.

La teoría del falso alunizaje del equipo de astronautas de la NASA y la participación de Kubrick en el descomunal engaño, es comunicada a través de la figura tejida sobre el sweater del niño médium, que mas tarde en la película será perseguido por los espectros que habitan el hotel de las montañas nevadas.

La masacre de los indígenas norteamericanos por los colonizadores además de ser mencionada en repetidas ocasiones en los diálogos por parte de los protagonistas de "El resplandor", se sugiere en imágenes y objetos que aparecen desde los primeros instantes de la historia de horror, pasando por las banderas colocadas en el escritorio del administrador del hotel, la iluminación de la ventana de la misma habitación y sobre todo, la carnicería sobre las planicies del oeste es llevado a nuestros ojos en el legendario torrente de sangre que se desborda por las puertas de los elevadores cuando la familia atrapada en las entrañas del hotel embrujado, es finalmente atacada por los seres que allí habitan y que desean a toda costa su muerte.

Incluso Kubrick en este juego genial y siniestro de enviar miles de mensajes codificados en 24 cuadros por segundo, añade una bofetada con guante blanco al autor de la novela de horror en una escena en la que de manera metafórica, el director aplasta el auto del novelista con el enorme tronco de un árbol. Escena que según los especialistas, Kubrick orquestó y filmó para mostrar su desprecio por el discutido talento de King. 

A primera vista, todo esto las alusiones, los mensajes, las historias secretas reveladas en una película de suspenso "comercial" pueden parecer un producto de la mente perturbada de los estudiosos de la obra del director, pero basta con ver con paciencia, atención y sobre todo con mucha apertura la cinta para descubrir que detrás de todas estas teorías se esconde el extraordinario talento de uno de los mas destacados genios que ha tenido en su historia el séptimo arte: Stanley Kubrick.




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