Luis de la Fuente y Hoyos “El pirata”

Luis de la Fuente y Hoyos El pirata Luis de la Fuente y Hoyos, nació el 17 de enero de 1914, en la ciudad de Veracruz e inmediatamente después, su familia se trasladó a la ciudad de México, tras la invasión de tropas de Estados Unidos al Puerto, siendo registrado en San Martín Texmelucan, Estado de México.

A los 16 años de edad, ya acaparaba la atención en los llanos de la Colonia Roma. Sus condiciones físico-atléticas y su virtuosismo con el balón lo llevaron a probarse y quedarse en el equipo fundado por comerciantes vascos, el “Aurrerá”, donde debutó en primera fuerza el 19 de abril de 1931, cuando el futbol de la capital estaba dividido en una lucha encarnizada por el poder. Los “vascos” perdieron ese día un amistoso, 3 a 2 ante el Marte.

Habiéndose escapado del colegio innumerables veces, Pepe Sendra, un pastelero español le quitó el parche que llevaba Luis en el ojo izquierdo –el símbolo de sus andanzas juveniles-, lo arropa y lo integra a ese equipo compuesto por jugadores vascos y tras algunos partidos de exhibición en los llanos, el joven enseñó todas sus habilidades que fueron vistas de cerca por curiosos y directivos de otros equipos.

El España, el club más poderoso de la época lo fichó haciéndolo debutar en sus filas el 21 de junio del mismo año, pero el equipo hispano se retiró en medio de discusiones por controlar la liga y no participó en el torneo 1931-32, por lo que el debut “El pirata” en una competencia oficial llegó hasta el 11 de diciembre de 1932, en un triunfo de 4-2 al Atlante.

En su primera temporada, Luis de la Fuente jugó los ocho partidos del campeonato, robando cámara a las figuras del Atlante y Necaxa, que por entonces luchaban a muerte por el título; Luis jugó 24 encuentros consecutivos antes de faltar. Su primera anotación la logró el 1 de enero de 1933, frente al América (2-2).

Iniciada la liga 1933-34, el 31 de diciembre de 1933, “El Pirata”, identificado ya como un jugador fuera de serie, consiguió anotarle cuatro goles al Atlante y de manera automática fue convocado a la selección nacional, que comenzaba a prepararse para las eliminatorias rumbo a la Copa del Mundo a celebrarse en Italia en 1934.

Tras una semana de entrenamiento bajo las órdenes del entrenador Rafael Garza, el 14 de enero de 1934, el reconocido interior, debutó con la selección con una derrota ante el equipo “B” (4-3), pero Luis de la Fuente anotó un gol. Ocho días después y con algunos cambios en el conjunto, los titulares golearon al Atlante 7-3, esta vez, Luis hizo cuatro goles y salió en hombros del Parque España.

Realizando la selección un partido de exhibición en Gijón, junto con Manuel Alonso, su inseparable amigo de la infancia, y Carlos Laviada, recibió una invitación para enrolarse con un equipo español y se fue a radicar a Santander para defender los colores del Rácing junto con Alonso, convirtiéndose los tres, en los primeros futbolistas mexicanos que juegan en el extranjero.

Su primera experiencia es decorosa en un club que luchó durante toda la campaña por evitar ocupar el último sitio. Sin embargo, Luis de la Fuente se robó los titulares al anotarle un golazo al “Divino” Ricardo Zamora, guardameta del Real Madrid, tras sembrar en el campo por la izquierda a los defensas Quincoces y Ciriaco. Al final, el Rácing fue décimo y, finalizado el Torneo de Copa y con la guerra civil desatada, junto con su compañero de toda la vida, Manuel Alonso, regresó a México.

Reapareció en México vistiendo la camiseta del España, que luchaba por destronar al “campeonísimo” Necaxa, siendo pieza fundamental para conquistar el campeonato 1935-36. El jugador portentoso, de fino toque de balón y lanzamientos a profundidad con precisión matemática, adquirió madurez paulatinamente y fue convocado nuevamente por “Récord” a la selección para cumplir una serie amistosa con el Barcelona y para viajar a Panamá, donde el representativo nacional se coronó bicampeón centroamericano.

A su regreso, se enteró que el RC España lo cedió a préstamo al club América y condujo a los “cremas” a ganar el Torneo de Copa, imponiéndose precisamente a los “albinegros” en la final 3-1.

Habiendo regresado al España, en junio de 1939, el club paraguayo Atlético Corrales realizó un viaje a México para celebrar una serie internacional y el “El Pirata” recibió la invitación para integrarse al equipo y jugar en la liga de aquél país.

Tras militar un año en el Atlético Corrales con actuaciones satisfactorias, De la Fuente regresó a México después de su segunda aventura en el extranjero y reapareció el 21 de abril de 1940, anotando dos goles en el Torneo de Copa, pero, de inmediato, su amigo y compañero, Luis “Tití” García Cortina, quien jugaba en el club argentino Vélez Sarsfield, lo mandó llamar para integrarse al equipo de los “fortineros”, su tercera aventura lejos de casa.

Allá, en la tierra de las pampas, debutó enfrentando al Atlanta y, en un partido inolvidable, eclipsó a Arsenio Erico, el diablo mayor del Independiente, el mejor delantero de la liga y condujo a Vélez a una victoria espectacular de 5-4, con dos goles suyos. Lamentablemente, el club ocupó la posición 17, desciendió en medio de una crisis económica y, tras empeñar varias pertenencias, De la Fuente se vio obligado a regresar tras jugar 16 partidos.

A su regreso, el Marte lo recibió con los brazos abiertos y condujo a los “marcianos” a la conquista del título 42-43, justo antes de la llegada del profesionalismo, que provocó la inclusión de equipos de la provincia. El Veracruz, de inmediato, reclamó a su paisano, y, así, Luis de la Fuente regresó al puerto para jugar hasta los 38 años de edad, no sin antes conducir a los “Tiburones” a conseguir los dos únicos títulos en su historia en las temporadas 1945-46 y 1949-50.

Recordado por su exagerada veneración al dios Baco, en los campos de juego se desintoxicaba haciendo reír al balón, dándole un trato único con ambos perfiles, consagrándose como todo un “cerebro”, un mariscal de campo que igual construía que destruía y que también sabía meter la pierna cuando el rival recurría a la violencia para detener al maestro.

Apenas iniciada la campaña 1951-52, “El Pirata” Fuente decidió retirarse tras una larga y exitosa carrera, recibiendo merecido homenaje nacional el 13 de junio de 1954, en el estadio “Ciudad de los Deportes”. El público le otorgó una de las ovaciones más estruendosas que se tenga memoria, reconociendo su calidad y categoría.

“El Pirata” fue uno de los grandes ausentes en una Copa del Mundo. En 1938, la Federación prefirió competir en Centroamérica y luego se cruzó el conflicto bélico mundial reanudándose los campeonatos hasta 1950. Aquel astro que rechazó una oferta para fichar con el Barcelona, se alejó definitivamente de las canchas.

Luis de la Fuente “El Pirata”, considerado como uno de los mejores jugadores en la historia del futbol mexicano, murió de un paro cardíaco el 28 de mayo de 1972, en la ciudad de México.




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