¿Por qué tan serio?, ¡hazme unos ojitos! (Proxémica y kinésica)

Por: Miguel Angel García Romero
¿Por qué tan serio?, ¡hazme unos ojitos! (Proxémica y kinésica) Saludos a todos, aunque en pleno receso escolar, sean bienvenidos nuevamente Al toque del recreo. Antes que nada quiero aprovechar para agradecer su preferencia a esta columna y a los múltiples comentarios e inquietudes que me hacen llegar por las diversas vías electrónicas (facebook, correo electrónico y Destino Veracruz) y que han servido para profundizar en estos trabajos.

En esta ocasión los invito a conversar sobre la comunicación que establecen los niños, ya sea con sus pares o con los adultos, pero no me refiero a la comunicación que tendemos rápidamente a relacionar con el lenguaje hablado y escrito y que corresponden al campo formativo Lenguaje y Comunicación en educación básica (aunque por supuesto tiene total relación). La comunicación a la que me refiero es el lenguaje no verbal con sus dos componentes: kinésica y proxémica.

Sin lugar a dudas el ser humano tiene, desde que nace, una gran capacidad comunicativa y que está en función de sus necesidades más básicas como hambre, frío y calor, sed, etc. traduciéndose en emociones y poniéndose de manifiesto a través de sus gestos, llanto y movimientos.

Paulatinamente el ser humano irá desarrollando la capacidad de manifestar estas emociones por medio de la palabra hablada – y más adelante, de darse las condiciones favorables, por medio de la palabra escrita. Sin embargo algo que llama la atención, es que en la escuela los niños que muestran esta capacidad son una minoría.

También es cierto que esta aparente “incapacidad” comunicativa, en la mayoría de los casos, se pone de manifiesto en su lenguaje corporal, pudiéndose observar en la aproximación física que tiene con sus compañeros y maestras (proxémica) y la variedad de gestos que hace (kinésica). De todo lo anterior podemos deducir que la interacción corporal y gestual con sus pares (proxémica y kinésica) favorecería el desarrollo de la comunicación en todas sus formas.

Los juegos y canciones en los que convergen interacciones corporales y gestuales, además del texto y algunas onomatopeyas son un valioso instrumento para favorecer la expresión de lo propio y la apreciación del otro, estableciendo circuitos comunicativos relacionados, en lo personal, con la autoestima y en lo social, con la empatía.  

De qué juegos estamos hablando

Aunque es cierto que casi todos los juegos tradicionales (Encantados, Doña Blanca, Naranja Dulce, Las escondidas, etc.) nos permiten el acercamiento y la interacción con los demás, en una etapa más temprana del desarrollo los juegos deberían de atender a los gestos y movimientos que hacemos ante el grupo pero desde la individualidad.

En este tipo de juegos destacan jugar al serio, momia así como estás, la lotería humana (propuesta personal), sonorización de historias (con onomatopeyas), y caras y gestos entre otros.

El niño, de manera natural y por necesidad, aprende a través de la imitación, de tal manera que procurarles juegos en los que lo más importante sea la imitación de gestos y movimientos les permitirá “abrir” canales comunicativos que serán de gran utilidad para su desarrollo ,personal y social.

Me dio mucho gusto conversar con ustedes nuevamente, y recuerden que aunque estemos en receso los espero nuevamente Al toque del recreo.

Miguel Angel García Romero es Licenciado en Educación Musical por la Facultad de Música de la Universidad Veracruzana (UV), compositor de música popular, recopilador y creador de música y cuentos para público infantil, maestro de música en el nivel básico (SEV), director y fundador de la Orquesta de Flautas Barrocas de la ELMIVEC (Escuela Libre de Música del Instituto Veracruzano de la Cultura) y creador de los talleres sobre música corporal: “Chiflando y Aplaudiendo” y “Yo tambor”. Actualmente realiza un trabajo de investigación sobre la música corporal y su incidencia en el desarrollo de las inteligencias emocional y social.



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