El “Neptuno” Jarocho

El Neptuno Jarocho El joven Fermín Arano Valenzuela, nació con la vocación de rescatar a las personas de las “entrañas” del mar; el pasado miércoles 21 de mayo sacó a dos jóvenes turistas, que estuvieron a punto de morir ahogados en la playa “La Bamba”, y al siguiente día; el jueves 22 de mayo; rescató a otro joven, en el mismo sitio.

En su mente conserva una idea que lo mantiene alerta, siempre expectante de que el mar no cumpla con su deseo “malsano”, de llevarse a una persona, como él mismo lo dice.

“El mar ahorita busca una persona, yo me he dado cuenta porque ya han pasado muchos casos y no se ha podido llevar a uno, durante los últimos días ha pasado dos veces”, comentó Fermín Arano Valenzuela, mientras observa la escollera, donde ocurrieron los tres rescates.

El joven de 21 años de edad, no asume falsas modestias por el acto heroico que hizo; y que no le ha valido ningún reconocimiento, tan solo le valió una charla, dice; con el jefe de Guardavidas de Boca del Río, con todo y que no quiere ni pide nada para él o su familia.

Fermín Arano trabaja como velador de la palapa “Mister Coco”, propiedad de sus tíos y que se localiza en la misma playa, donde se registraron los rescates, pero sobrevive, gracias al oficio de manufacturas de Fierro que hace; en un negocio particular del fraccionamiento Puente Moreno del municipio de Medellín.

El deseo de ayudar a los demás, dice el “Neptuno Jarocho”; lo impulsó a arriesgar su vida en los tres últimos rescates que hizo, sin embargo; a lo largo de su vida suma 11 rescates de personas que han estado a punto de morir ahogadas.

Y es que, unos meses atrás; Fermín trabajó con un prestador de servicios turísticos donde manejaba una “Banana”, y fue durante ese tiempo cuando tuvo oportunidad de ayudar a otras personas… a salvar sus vidas.

“El mar no me respeta, yo creo que lo que ha pasado es que he vencido el miedo, porque si se siente; sientes miedo de que te quedes en el intento de ayudar, en el momento de rescatar a las personas, te quedes en el agua, pero es el impulso de asistir a los demás, de ayudarlos en ese momento lo que me ha ganado para nadar hacia ellos”, refirió el joven nadador veracruzano.

Y agregó: “Yo puedo darle consejos a otras personas, que se metan a rescatar a los que estén en peligro, pero el mar es muy engañoso, por ejemplo, el miércoles me costó mucho trabajo sacar a las dos personas, pero el jueves, no estaba tan mal el mar, estaba tranquilo, es cuestión de controlar el miedo y el temor al momento de hacer un rescate”, concluyó el héroe de Boca del Río.




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