¿Quien es ese Jicotillo?

Por: Miguel Angel García Romero
¿Quien es ese Jicotillo? Bienvenidos nuevamente Al Toque del Recreo, en esta ocasión trataremos de dar respuesta a una pregunta que se han hecho por años numerosas generaciones de niños y niñas que representan los pilares de oro y plata que protegen a Doña Blanca en el popular y añejo juego de origen español: ¿Quién es ese Jicotillo que anda en pos de Doña Blanca?

En el Pequeño Larousse Ilustrado, el término jicote hace referencia a una especie de avispa centroamericana, cuyo piquete es muy doloroso y muchos simpatizantes de este juego asumen que ese es el Jicotillo. Nuestro punto de análisis del Jicotillo no es sobre su significado, sino lo que representa para quien lo personifica, para ello debemos citar la dinámica del texto que se da más o menos de la siguiente manera:

 Todos los niños:

Doña Blanca está cubierta
con pilares de oro y plata.

Jicotillo:

Romperemos un pilar
para ver a Doña Blanca.

Todos los niños:

¿Quién es ese Jicotillo
que anda en pos de Doña Blanca?

Jicotillo:

Yo soy ese Jicotillo
que anda en pos de Doña Blanca.

Jicotillo:

¿A dónde está Doña Blanca?

Todos los niños:

Se fue al Mercado

Jicotillo:

Malhaya sea su pescado.

Justo en la última parte del diálogo, el Jicotillo intenta abrir los pilares, hasta que lo consigue y comienza la persecución.

Dentro del juego conocido como Doña Blanca, adaptado en nuestras realidades actuales vamos a analizar las aportaciones del mismo, pero además propondremos algunas adecuaciones, dado que como ya he comentado en entregas anteriores, de repente entre los pequeños existe la tendencia a empujar y/o jalar a los compañeros, lo que puede ocasionar caídas –digamos innecesarias-.

El rol del Jicotillo permite que el niño en cuestión tenga que cantar en solitario, y como respuesta al cántico generalizado que emana del grupo que protege a Doña Blanca, para que el juego siga su curso el Jicotillo tendrá que entonar la parte cantada que versa así: “yo soy ese Jicotillo que anda en pos de Doña Blanca” para después añadir –ya sin música y a manera de pregunta- “¿A dónde está Doña Blanca?”.

La algarabía generalizada y la emoción de haber sido elegido para tan relevante papel, crea en el pequeño la necesidad de articular, cantar y expresarse por medio del lenguaje hablado, para dar a conocer no sólo las palabras que le corresponden en la representación, sino que además expresa una emoción que debe interpretar para dar peso y credibilidad a su personaje.

En la regulación para este juego existen tres líneas de observación:

1. En lo que respecta al Jicotillo, y justo cuando sale a perseguir a Doña Blanca, se le recomienda –para evitar empujones y jalones, y por ende caídas innecesarias- que para alcanzar a Doña Blanca deberá tocarla en el hombro, solo con un dedo. Aquí es donde puede cobrar más sentido el que el Jicotillo sea una especie de avispa, porque el toque con el dedo sobre el hombro representaría un piquete.

2. Los niños que protegen a Doña Blanca tienen que regular sus intenciones de salir corriendo junto con la protagonista y su antagonista, y “resignarse” momentáneamente a garantizar la protección de Doña Blanca cuando ésta regrese de su vertiginoso recorrido.

3. En este punto la adecuación va en relación a quién debe ocupar los lugares del Jicotillo y Doña Blanca respectivamente. La elección corre a cargo de los niños que personificaron los papeles anteriormente. De esta forma aunque existen inconformidades, también existe la certeza de que en algún momento será el turno de todos.

Con una buena planeación e intervención docente, se puede estimular la creatividad de niñas y niños al improvisar sus respuestas a la pregunta ¿A dónde está Doña Blanca?, trabajando a la vez, la rima (en la versión tradicional, mercado rima con pescado, misa con camisa, etc.). Este trabajo se puede y debe ampliar en el aula, atendiendo a los campos de Lenguaje y Comunicación y Desarrollo Personal y Social.

¿Quién es ese Jicotillo?, para mí es un niño o niña muy importante, con derecho a jugar y correr sintiéndose libre, pero con la necesidad de respetar reglas y acuerdos. Bueno ya sonó la campana, nos leemos nuevamente Al toque del recreo.


 Miguel Angel García Romero es Licenciado en Educación Musical por la Facultad de Música de la Universidad Veracruzana (UV), compositor de música popular, recopilador y creador de música y cuentos para público infantil, maestro de música en el nivel básico (SEV), director y fundador de la Orquesta de Flautas Barrocas de la ELMIVEC (Escuela Libre de Música del Instituto Veracruzano de la Cultura) y creador de los talleres sobre música corporal: “Chiflando y Aplaudiendo” y “Yo tambor”. Actualmente realiza un trabajo de investigación sobre la música corporal y su incidencia en el desarrollo de las inteligencias emocional y social.



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