La batalla de Tlapacoyan

La batalla de Tlapacoyan En el año de 1865, en el contexto de la segunda invasión francesa a nuestro país, ocasionada por la presión ejercida por el gobierno francés para la liquidación de la deuda mexicana, Tlapacoyan fue asediada por las fuerzas austriacas y finalmente ocupada.

La ocupación de Tlapacoyan era parte de una estrategia francesa para apoderarse de la zona de costa, la cual era de suma importancia para el desarrollo de la guerra, ya que era la principal entrada de mercancías al país.

El 3 de agosto de 1865, el General Ignacio Alatorre, quien se encontraba al mando de las fuerzas republicanas, conformadas por alrededor de 600 hombres, entre los que se encontraban soldados y voluntarios, mandó al Coronel Manuel Alberto Ferrer al frente de 60 hombres para desalojar al enemigo, logrando el objetivo.

El 6 de agosto los austriacos contratacaron pero fueron rechazados por las tropas del Coronel Ferrer, quien había quedado custodiando el pueblo al frente de 200 elementos de las fuerzas nacionales. Los invasores realizaron otros intentos por retomar el control de la ciudad en los siguientes meses, pero fueron igualmente rechazados.

El 17 de noviembre de este año, Tlapacoyan era custodiada por 500 hombres, cuando los extranjeros realizaron un ataque con más de 2500 soldados. A pesar de la inferioridad numérica, el General Alatorre decidió perseguir al enemigo, sufriendo algunas bajas. El día 21 de noviembre, los invasores volvieron a la carga y los ciudadanos se unieron a la defensa, convocados por el alcalde Manuel Mendoza.

El asalto final ocurrió el día 22 de noviembre, a las seis de la mañana, cuando una fuerza de 3000 austriacos comenzaron el bombardeo a la ciudad. La fuerza defensora era de aproximadamente 600 hombres, organizados a lo largo de siete trincheras, apostados para defender la afrenta extranjera al territorio nacional.

Las fuerzas imperialistas atacaron al mismo tiempo todas las trincheras y fueron apoderándose de cada una, entre ellas de trinchera de Texcatl, defendida por el Coronel Ferrer al mando de 80 soldados y 40 voluntarios, quienes en una gran muestra de valor y amor a la patria, enfrentaron a 500 soldados extranjeros hasta finalmente morir.

El saldo que dejó la batalla fue de 220 muertos, 80 heridos y 200 prisioneros por las fuerzas nacionales, así como 83 imperialistas muertos y 23 heridos.

Durante los funerales realizados por los imperialistas a sus soldados caídos en la batalla, el imperio austriaco reconoció el valor, tenacidad y amor a la patria que demostró el Coronel Manuel Alberto Ferrer y sus soldados, a quienes tributaron los mismos honores que a los elementos del ejercito imperialista.




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