Al Toque del Recreo

Por: Miguel Angel García Romero
Al Toque del Recreo Una pequeña editorial (Música, juego y emociones)

Asociar música y movimiento está en la naturaleza de los niños, lo podemos apreciar en las canciones de cuna que tranquilizan al bebé, al lograr sincronizar su ritmo interno con el de la mamá, estableciendo entre ambos, una comunicación emocional.

La música, al invitar al movimiento, ayuda al desarrollo motor e intelectual, dos aspectos que favorecen la capacidad de relacionarse con la sociedad. Los juegos y rondas del barrio permitían este tipo de relaciones; sin embargo, los espacios de la calle y parques ya no pertenecen a los niños, por lo que estas manifestaciones parecen haber quedado relegadas al olvido.

El único espacio y tiempo que, al parecer, aún son del dominio infantil, son el patio de la escuela y la hora del recreo. Deberíamos considerar entonces la reubicación, en la escuela, de estos legendarios juegos y promoverlos durante el recreo.

En esta columna iremos analizando algunos de ellos, explicando su importancia y beneficios; desde el desarrollo de las emociones, haciendo observaciones de cómo los interpreta el niño de hoy para, de ser necesario, proponer algunas adaptaciones.

Entrando en materia: Naranja Dulce y la promoción del abrazo

Naranja Dulce forma parte de la lírica infantil mexicana y se juega en ronda; es decir, formando una rueda y tomados de las manos, disposición que permite transmitir un sentido de igualdad entre los niños. Una condición para realizar este juego es que el número de participantes debe ser non, permaneciendo uno de ellos en el centro del círculo.

Los movimientos se dan de la siguiente manera: derecha, izquierda, hacia el centro y hacia atrás, este último movimiento coincide con el momento en que concluye la canción, y todos los niños corren a abrazarse por parejas. El niño que queda solo, toma la posición al centro del círculo, repitiéndose el juego mientras el estímulo esté presente (mientras el niño se divierta).

Avanzar hacia la derecha:

Naranja dulce
Limón partido
dame un abrazo
que yo te pido.

 Avanzar hacia la izquierda:

Si fuera falso
mi juramento,
en otros tiempos
se olvidarán.

Avanzar hacia el centro:

Toca la marcha,
mi pecho llora,

Avanzar hacia atrás:

adiós señora
yo ya me voy

Avanzar hacia el centro:

a mi casita
de sololoy

Avanzar hacia el centro:

a comer tacos
y no le doy.

Este juego –y otros-, son propicios para el nivel preescolar y primer ciclo de educación primaria (1º y 2º grados); se pueden enseñar a los niños durante la sesión de cantos y juegos, sugiriéndolos a la hora del recreo y permitiendo que se desarrollen de manera natural, como antaño.

En un primer momento es necesario permanecer atento a la evolución de este tipo de rondas, ya que desafortunadamente, los juegos de contacto físico (tipo lucha libre) son los que predominan entre los varones de preescolar y primaria, por lo que en vez de abrazos, La Naranja Dulce, puede terminar en apretones y empujones. Sin embargo, lejos de tomarse como algo negativo y con la atención necesaria por parte del docente o adulto, también ayuda a la autorregulación de la conducta de los pequeños.

Miguel Angel García Romero es Licenciado en Educación Musical por la Universidad Veracruzana (UV), compositor de música popular, recopilador, creador de música y cuentos para público infantil, maestro de música en el nivel básico (SEV), director y fundador de la Orquesta de Flautas Barrocas de la ELMIVEC. Actualmente realiza un trabajo de investigación sobre la música corporal y su incidencia en el desarrollo de las inteligencias emocional y social.



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