Una Tarasca como yo

Por: Maite Ramírez Solano
Una Tatasca como yo Es fácil  tener tantas cosas que decir y preferir callar aunque me lo trabaje con dificultad, más que curioso viene siendo el proceso en el que se han perdido muchas cosas por callar. El silencio es tan importante, tan significativo; quien guarda silencio decide mantener contenida cualquier opinión, cualquier sugerencia, cualquier comentario, una oportunidad, una solución o simplemente un sentimiento, y sin embargo soy tan terca que me cuesta mucho trabajo atragantarme las palabras.

¿Y por qué decirlo? Por enredarme en el amor y las cosas que se desanudaron de una forma hasta que... ¡Se fue de las manos! Entre mis dudas, mis temores, mis experiencias, mis problemas, mi inseguridad y las estúpidas ganas de creer en el apego para terminar desilusionada, mi hábito por la soledad, mi mundo, mi espacio y mis locas percepciones… Termine siendo... Yo... Siempre Yo... La mujer que consiente de los hechos desde un principio entró con las manos limpias, dispuesta a entregar “sin recibir”, intencionada en amar aunque la fe se hubiese perdido, programada a perder complejos, decidida a mantener el equilibrio, la honestidad, a ser yo y no lastimar, a regalar todas las oportunidades posibles, a conservar los sentimientos nobles, a creer en que todo es posible.

Y... Todo se fue de las manos... El proceso inició con la omisión de acontecimientos, el desarrollo de proyectos sin bases, el descuido de no mencionar el escenario real del día a día, el ostentar la reciprocidad sin persuadir la voluntad del otro, tomar espacio, tomar tiempo, ocultar salidas, amoldar casi de manera perfecta la omisión... ¿o la mentira? Y oírlo gritar al cielo... !Yo no voy a ceder!

Después fue sencillo tomar una actitud de molestia, indignarse por la irrupción... Por el ataque, por el sarcasmo, la ironía, por brindar y no recibir nada a cambio, por la derrota de esos sueños sin cimientos, por ser realista, por romper ilusiones, por desgastar tantos juicios, por perder credibilidad, por toda una lista que no tengo idea cuando se comenzó a escribir y que ya había tomado fuerza entre los sentimientos y tan burda seguía pensando en que era posible una oportunidad.

Las bromas se volvieron rencores, la intención en desilusión, las risas en burlas, los ánimos en malos entendidos, los chistes en ofensas, los detalles en flores extintas, los comentarios en criticas, las opiniones en insultos, los proyectos en deudas, los ideales en dos estúpidos sin ganas, sin tema, sin razón, sin motivos.

¡Y qué sorpresa me lleve! Escuchar la lista interminable de todas las razones por las que monstruosamente me había convertido en alguien ruin, en alguien con quien jamás se podría compartir una vida... Me embriagué de susto, de admiración y de horror al ver el daño que había causado, de conocer mis capacidades bestiales para destruir cualquier sentimiento semejante al amor, a la ilusión o la esperanza. No se puede vivir así... Por supuesto que no.

Entonces el corazón se parte en pedazos, llora, se sofoca, se angustia, duele. Se queda sorprendido al ver que inevitablemente una vez más la corriente no me llevó a favor, y cuantas veces me dije: Yo para el amor no... Sin embargo el anhelo de compartir, de formar, de sentir, de vivir y hasta de soñar ocasionalmente pudieron más en su momento y me embarque, no me arrepiento, la experiencia nadie me la quita, la lección queda bien aprendida y el dolor... Ese durará unos días y después se va.

Solo me quedó una duda... ¿A una tarasca como yo vale la pena amar? Porque se olvidaron de mencionar los extraordinarios detalles, olvidaron mencionar a la mujer de fuerza, responsable, trabajadora, cariñosa y humana, olvidaron mencionar a la amiga incondicional, a la mujer dispuesta a apoyar, olvidaron mencionar la honestidad, el ser directa y sin tapujos, la comprensible, olvidaron aludir el respeto que difundo, mis valores, el buen trato, la lealtad, mi luz, la belleza, mi buena compañía, la inteligencia, mi ternura, olvidaron señalar a la mujer entregada, a la dispuesta, la fiel. Se olvidaron mencionar mis virtudes y mis valores, olvidaron recurrir al recuerdo de todo esto antes de armar una lista de reproches, olvidaron consultar los rasgos que despertaron mis demonios y que apoyada en ellos solo me protegí de las inseguridades, del daño, del dolor y de la tristeza que la experiencia del pasado me brindo.

Bien... Pues tomo mis demonios y me los guardo en el pecho agitados por el dolor que no comprenden, los consolaré como bien lo sé hacer y les explicaré que deben dormir, les contaré un cuento que les ayude a comprender que no hicieron daño, solo hicieron su trabajo y que en el amor así son las cosas. Les señalaré que de ahora en adelante tendrán que ser cautelosos y que mi corazón los resguardara de los estragos y las desilusiones. Y lo principal... Les diré que solo fue una experiencia más para poder pulir la vasija donde me poso como la maravillosa mujer que soy de valores extraordinarios.

Ya para finalizar; la lista que armé a pesar de los reclamos, me di cuenta que pesaban mas sus virtudes y decidí romperla antes de leérsela, preferí enfocarme en la oportunidad y los posibles logros, prometí callar, guardar silencio para sostenerme de sus sueños, para trabajar con honestidad y confianza... Esto no se lo dije; porque su lista fue inesperada; albergaba tantos reclamos sin virtudes que... Yo ya no estaba incluida en sus aspiraciones y preferí hacer frente a los estragos de las consecuencias, y respetar que: Ante la firmeza de su decisión ya no puedo hacer nada.

Maite Ramírez Solano, nació el 23 de Marzo de 1975 en la Cd. de México DF. Es Lic. en Mercadotecnia. Estudió en la Escuela Superior de Bellas Artes en Atenas, Grecia. Ha participado en varios Proyectos como el de Alas y Raíces a los niños, en Festivales Culturales para la capacitación con talleres de artes plásticas para Asistentes Educativas, en el Centro Fox como expositora y tallerista; en actividades artísticas, en funciones comunitarias de estructura artística con el DIF y hasta hace unos meses se desempeñaba en el CEVART como Analista de Educación Satelital; llevando el proyecto de la Teleaula -Canal 23- Red de las Artes-CENART donde ha manejado varios proyectos como “Feria de las Artes”, Red de las Artes con Casas de Cultura, Capacitación de maestros, artistas y gestores culturales. Actualmente está en el área académica del Centro Veracruzano de las Artes “Hugo Argüelles”; con la coordinación, proyección y desarrollo de toda la oferta académica que se trabaja en el Centro.



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