Anécdota de "La gobernadora de Palacio" en Veracruz

Anécdota de La gobernadora de Palacio Entre las muchas historias que se cuentan de Veracruz, esta es una de las poco conocidas de los días en que el licenciado Benito Pablo Juárez García viajaba continuamente por toda la república.

En uno de sus viajes, le tocó parar en Veracruz de noche, para lo cual el General Manuel Gutiérrez Zamora preparó una casa de lujo para los distinguidos visitantes, siendo la mejor habitación destinada para el Lic. Juárez, siendo el mismo señor Juárez quien ordenara que el señor Melchor Ocampo y yo nos quedásemos en su recámara y el tomaría las nuestras, ya que estas tenían el baño inmediato y el Lic. Juárez al ser muy aseado, igual se bañaba en el paso del norte que en Veracruz, como disciplina diaria.

La jarochita que en dicha casa gobernaba no fue avisada del cambio; por lo que al siguiente día después de llegar, el señor Juárez pidió agua y algo más que necesitaba, tal acción de dicho hombre desde la azotehuela, sin traza alguna o lo que fuera, provocó el enojo de la Gobernadora de Palacio quien contestó "habrá impertinente, si usted quiere sírvase"; a lo que Juárez, accedió con humildad, sin ningún tipo de arrebato.

Fue a la hora del almuerzo que llegó Benito Juárez a ocupar su asiento en la mesa, cuando la gobernadora reconoció al que esa misma mañana contestó enojada creyéndolo un criado, y haciendo aspavientos, salió corriendo comentando la barbaridad que horas antes había cometido; a lo cual al señor Juárez le pareció muy divertido y rió mucho.

Y fue así como Dolores, "La Gobernadora de Palacio" se le confirmó como una excelente servidora.

Anécdota relatada en el libro de Guillermo Prieto “La Gobernadora de Palacio”.




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