Los Olores del Nuevo Año

Por: María Dolores Altamirano Hernández
Los Olores del Nuevo Año Me agrada el inicio de año porque se cuenta con una nueva oportunidad para dar un vistazo atrás y encaminarse a tener un mejor logro personal, familiar o profesional en los meses que se aproximan.

Si no se cumplieron los propósitos del año anterior, no hay problema, es momento de replantearlos y esforzarse para lograr al menos uno de ellos. ¿Por qué no? Es inicio de año. Y si se lograron los anteriores, felicitarnos y  plantearse otros... ¡Hay que ser emprendedores!

Como propósito personal está el escribir más, aprender del apasionante mundo de las letras. Así que, frente a mi computadora tecleo algunas ideas de lo que será mi primer escrito del año, pero... percibo algo, estoy acompañada de agradables olores que no solo están en ésta sino en otras de las habitaciones de la casa.

¡Sí!... ¡Hay olores agradables que me hacen sentir bien!....

Tengo la fortuna de vivir a unos cuantos pasos de una panadería tradicional. Es una modesta panadería que emite una variedad de aromas y como en mi caso, trato de adivinar qué se está cocinando en ese centro del arte culinario.

Ejercito mi olfato con aromas que van desde: las michas, pudín, volovanes, hojaldras, canillas y durante las fechas decembrinas el delicioso lomo y pavo, ¿Se imaginan?

El responsable de este menú de aromas es Leonel, panadero que sigue una tradición familiar inculcada por sus padres y desde hace 22 años la retoma por cuenta propia: “La Nueva Leonel”.

Así que, con el pretexto de comprar un pan, es que puedo robarle unos minutos a este joven trabajador que inicia su jornada muy temprano:

- “Me levanto entre las tres y cuatro de la mañana para trabajar diferentes tipos de pan y terminar aproximadamente a las dos de la tarde... lo que más se elaboran son las michas y los biscochos”.

Lo acompañan en su jornada dos ayudantes, quienes se dan a la tarea de tener todo listo para surtir sus estantes, realizar los pedidos solicitados y atender al público hasta las nueve de la noche.

El ambiente de esta pequeña panadería es cálido, muy de casa. En sus paredes se pueden observar varias fotografías del viejo Veracruz.

- "Estas fotos me las consigue un fotógrafo... y me gustan mucho”.

Mientras platicamos brevemente, observo columnas de cajas con roscas de varios tamaños.

- ¡El aroma es delicioso y la vista es mucho más agradable!

Continúa Leonel explicándome:

- "Durante la primera semana de enero realizamos aproximadamente 130 'Roscas de Reyes'. Nuestras roscas van desde el medio hasta dos kilogramos. El realizar las 'Roscas de Reyes' además de ser una tradición bonita es un motivo de unión entre la familia”.

Y continúa explicándome:

- “Nuestras roscas tienen los tradicionales ingredientes: harina, huevos, leche, mantequilla, azúcar... pero con un toque especial en su adorno, ate de guayaba, membrillo, higo, cerezas... ¿Niño Dios?... ¡Si,  por supuesto!, van incluidos dependiendo del tamaño: dos, cuatro o hasta ocho muñequitos se pueden encontrar”.

Me encantaría poder quedarme más tiempo pero Leonel tiene que seguir haciendo su trabajo y yo iniciar mi columna.

Este experto panadero que realiza no solo con higiene y calidad sus productos, sino con dedicación, entusiasmo y amor es otra de las personas que contribuyen con una tradición muy arraigada en el puerto de Veracruz y en otras partes de la República Mexicana.

Él, sin lugar a dudas es uno de los personajes que le dan El sabor a Veracruz.

¡Visítenlo!... ¿Gustan un pedazo de rosca?

Ma. Dolores Altamirano Hernández es egresada de la Facultad de Pedagogía de la Universidad Veracruzana y con maestría en Educación Superior por la Universidad Cristóbal Colón. Docente desde hace 20 años desde el nivel medio hasta postgrado. Colaboradora en varios proyectos culturales como Café Literario y Círculo de lectores para adolescentes.



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