La familia de los Topos

La familia de los Topos Son conocidos como la “Familia de los Topos”, al menos así los llamaron en el día de muertos; cuando llegaron al Panteón Municipal “La Esperanza”, del municipio de Medellín de Bravo.

Se trata de la familia Málaga Chala, que desde hace 25 años, se dedica al “curioso” y peligroso oficio de cavar pozos para extraer agua.

Don Alejandro Málaga Chala, tiene 45 años de edad; tenía 20 años, cuando por primera vez acompañó a su padre; Evaristo Málaga Lucho; a cavar un pozo, en el municipio de Rodríguez Clara, en el sur del estado de Veracruz.

Desde entonces, han cavado más de 50 pozos en diferentes municipios de la entidad veracruzana.

“Siempre nos ha acompañado la familia, es un oficio que hemos aprendido todos de mi padre; ahorita me acompañan mis dos hijos Mauricio, Aracely y mi madre Petra, que siempre nos han acompañado a mi padre y a mí, cuando empezamos a trabajar”, dijo Alejando Málaga Chala.

Mientras platica sobre sus vivencias en el oscuro mundo de la “fabricación” de un pozo; el “topo” Málaga jala con la cuerda y la polea las cubetas de lodo, que desde el fondo de la excavación; a poco más de siete metros de profundidad; carga con las manos Don Evaristo Málaga.

Mientras la excavación transcurre, Doña Petra Chala no pierde detalle de lo que en conjunto hacen su marido, su hijo y sus nietos. Para sumarse a la tarea, con una oración (que apenas pronuncia como un murmullo) los acompaña, al tiempo que padre, hijo y nietos concluyen con la “chamba”.

“Lo primero para construir un pozo es la excavación, después se pega el tabique; luego se hacen los anillos, que es el colado que se le construye alrededor al pozo, debe de tener un pre colado de cinco centímetros de ancho y de 60 de alto, y se va poniendo de uno por uno. Construir un pozo es peligroso, por el desplome que puede tener la arena; una ocasión nos tocó el desplome de uno en Paso del Toro; hace como ocho años, se me quebró la polea y se dejó caer la cubeta con lodo, desprendió parte de las paredes de arena”, refirió Alejandro Málaga Chala.

A lo largo de 25 años; la familia Málaga Chala ha descubierto que el oficio de cavar un pozo, aunque sucio y peligroso, no es “ingrato” de ningún modo.

El costo por metro excavado, se cobra en 500 pesos; lo que multiplicado por un pozo profundo de 30 metros -que han llegado a excavar-; genera un ingreso económico, para cubrir algunas de las necesidades materiales más apremiantes.

“El metro está en 500 pesos, dependiendo lo que se vaya a meter, lo que se vaya a poner; mi padre ha excavado pozos de 30 metros, él es quien nos ha enseñado este oficio”, comentó Alejando Málaga Chala.

La “Familia de los Topos”, es originaria del municipio de Medellín de Bravo.




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