Iniciando cambios

Por: María Dolores Altamirano Hernández
Iniciando cambios Un año nuevo implica la apertura de un ciclo y nos permite hacer un balance de lo realizable durante el año anterior. Los propósitos de año nuevo son un ejercicio reflexivo de lo que pudimos o no lograr durante un lapso de tiempo y entonces podemos replantear nuevos o viejos propósitos porque “esta vez si los vamos a cumplir”.

La palabra propósito de acuerdo a la Real Academia de la Lengua Española significa: “Ánimo o intención de hacer o de no hacer algo”.

Iniciamos el año nuevo con muchos ánimos por hacer cambios en nuestra vida personal, profesional, sentimental, familiar o social pero conforme van pasando los días, los meses, el ritmo de vida hace que esos ánimos de inicio de año se vayan dejando en el olvido.

Lo importante de plantear propósitos es que deben ser realizables, esto es, podemos plantearnos propósitos para lograr en un corto, mediano o largo plazo y de esta manera no estaremos frustrados si por alguna circunstancia, algunos de nuestros propósitos planteados no se consolidaron.

Les comparto una sencilla clasificación de propósitos que de acuerdo a mi experiencia se pueden realizar durante un ciclo.

• Propósitos reajustables: este tipo de propósitos solo implica un reajuste de elementos muy sencillos que no implican un mayor esfuerzo para llevarlos a cabo en un corto plazo, por ejemplo: levantarse temprano para llegar puntual al trabajo o a la escuela, realizar mejor mis actividades laborales o escolares, no gastar más de lo debido, leer un libro, no reprobar materias, estar más tiempo en casa y menos con los amigos (as).

• Propósitos de voluntad: Requieren de mayor compromiso y tiempo personal; se pueden lograr a un mediano plazo: bajar de peso, hacer ejercicios, ser fiel, estar menos tiempo en redes sociales, ser más amable, perdonar al que nos hizo daño, ser mejor persona, ir a misa, realizar actividades altruistas, terminar la tesis, dejar de beber; en fin la lista puede ser interminable.

• Propósitos de cambio: tener pareja, casarse, tener un hijo, comprar una casa, un automóvil, buscar un mejor empleo... Estos propósitos implican la intención de hacer un cambio en nuestra vida por lo que el compromiso para su logro requiera de mayor esfuerzo y voluntad.

No importa si nuestros propósitos a cumplir son muy sencillos o complejos, si es solo uno o varios, lo importante es que al término del lapso de tiempo considerado como meta lo hayamos logrado. Si no se logra, replantear cuáles fueron nuestros obstáculos y continuar.

Iniciemos este 2015, este nuevo ciclo, con cambios positivos en  nuestra vida. Que todos sus propósitos contribuyan a su crecimiento personal... ¡Adelante y feliz inicio de año!

Ma. Dolores Altamirano Hernández es egresada de la Facultad de Pedagogía de la Universidad Veracruzana y con maestría en Educación Superior por la Universidad Cristóbal Colón. Docente desde hace 20 años desde el nivel medio hasta postgrado. Colaboradora en varios proyectos culturales como Café Literario y Círculo de lectores para adolescentes.



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