Un coquero a lo jarocho

Por: María Dolores Altamirano Hernández
Un coquero a lo jarocho Veracruz se caracteriza, junto con otros estados de la República Mexicana, por tener entre los meses de mayo a agosto, altas temperaturas climáticas. Esta sensación extremadamente calurosa invita a todos sus habitantes a hidratarse bien, a protegerse de los rayos del sol para evitar el famoso "golpe de calor".

Nuestras autoridades reiteran a la población residente y visitante que siga ciertas recomendaciones para no sentirse afectados por las altas temperaturas, ya que vivir en este “Infiernito Jarocho” es todo un desafío diario.

Un personaje que le da <b><i>El Sabor a Veracruz</i></b> nos invita todos los días a consumir una riqueza natural:

... De figura pequeña y algo robusta, desde hace cuatro años, camina bajo los intensos rayos de sol. Por momentos, se detiene a mitad de la calle, para descansar un poco del recorrido diario que hace por avenidas del fraccionamiento. Siempre a la misma hora, entre dos y tres de la tarde. Su voz se hace escuchar desde lejos. Esa voz potente invita a que se compre su producto, que afortunadamente tenemos al alcance de nuestras manos.

... Me encuentro frente a un rostro sudoroso pero con una sonrisa agradable que pareciera no afectarle ni el calor ni los intensos rayos del sol.

Él empuja una carretilla de hierro acondicionada como hielera donde se conjuntan diferentes tamaños de cocos.

Israel, es un joven que se dedica a la venta ambulante de cocos... “Este es un negocio familiar que inició el tío de mi esposa, lo trabajan también mi suegro y yo”.

El coco es una fruta tropical que precisamente en su simpleza se encuentra su propia riqueza.

¿A qué nos referimos?

Afortunadamente, nuestra tierra está bendecida por la madre naturaleza, principalmente en toda la zona costera, ya que nos proporciona un elemento que es una fuente de energía saludable y refrescante al mismo tiempo: Las esbeltas palmas de coco.

Nuestro protagonista compra entre 35 a 40 cocos diarios en el mercado. “... Estos cocos los traen desde la zona de la Mixtequilla”.

Inicia su venta a partir de las once de la mañana y termina aproximadamente a las seis de la tarde.

Su carretilla –hielera- contiene todos los instrumentos e ingredientes necesarios para trabajar: una base de plástico, hielo, los cocos (sin cáscara), limones, un bote con sal y otro de picante en polvo, bolsas para colocar el agua del fruto y popotes.

-“Al cliente lo que pida, a veces solo quieren la carne y no consumen el líquido, otras veces prefieren más el agua que la carne del coco”- nos comenta amablemente.

Observamos su ritual y nos  pregunta:

-“¿Cómo le gusta el coco, tierno o maduro?”- Al indicarle la opción, se observan frutos limpios, frescos y fríos. Desde el momento mismo de la selección del coco se percibe la frescura de este fruto tropical.

Corta la parte superior del coco para sacar el líquido y ponerlo en una bolsita que nos entrega junto con un popote y mientras vamos bebiendo su agua, él va rebanando en tiras el coco que se acompañará por lo general, con limón, sal y picante. ¿Se lo imaginan?...

El consumo de este fruto tropical aporta muchos beneficios a nuestra salud, por ejemplo:

- Son fuente de energía, ya que ayudan a mantener fuertes tanto los dientes como los huesos.
- Su consumo permite que el cuerpo tenga una adecuada absorción del calcio y magnesio.
- Sus nutrientes hacen que mejore el funcionamiento del sistema inmunológico.
- Previene la aparición de enfermedades cardiovasculares y del hígado, entre otras muchas.

En cuestiones de belleza:

- El aceite de coco en el cuerpo, hidrata y suaviza la piel; evita la resequedad de la misma, ayuda a disminuir las arrugas y hasta eliminar manchas del cutis.
- En jabón o shampoo, proporcionan brillo e hidratación al cabello dejándolo suave y con un aroma agradable.

Para las artes culinarias:

- Es un buen  sustituto de la margarina u otro tipo de aceite vegetal. Así que puede utilizarse para freír alimentos, para engrasar charolas que se meterán al horno.
- El jarabe de coco se puede mezclar con agua para hacer una bebida refrescante.

... Y podríamos enlistar muchísimos más beneficios de este producto.

... Israel, me entrega mi bolsa con el coco preparado y con una amplia sonrisa me dice: “gracias por  la compra”...  y reinicia su camino... A lo lejos se sigue escuchando su voz... “cocos, cocos fríos... cocos, cocos fríos”.

Esta columna  brinda un espacio y reconocimiento especial a un joven trabajador (como muchos otros) que con su esfuerzo, sostiene a una familia y sobre todo, ofrece un fruto tropical, noble, barato y con propiedades nutritivas y hasta medicinales.

¿Ustedes... gustan coco?...

Ma. Dolores Altamirano Hernández es egresada de la Facultad de Pedagogía de la Universidad Veracruzana y con maestría en Educación Superior por la Universidad Cristóbal Colón. Docente desde hace 20 años desde el nivel medio hasta postgrado. Colaboradora en varios proyectos culturales como Café Literario y Círculo de lectores para adolescentes.



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