Leyenda del burro enojado

Leyenda del burro enojado Se dice que hace mucho tiempo en la zona de Zongolica, apareció un burro que siempre se encontraba deambulando libremente en el atrio de la parroquia del pueblo; el animal salía y recorría las calles en completa libertad, sin molestar a nadie.

El noble animalito siempre andaba solo, llevaba puesto un mecate que arrastraba mientras caminaba, el cual estaba amarrado a su cuello. La mayor parte del tiempo el burro se la pasaba comiendo hierba en las afueras de la iglesia, o en cualquier lugar donde encontrara ocasión para alimentarse.

Entre la gente del pueblo corría el rumor de que la presencia del burro significaba algo malo para la comunidad, y por lo tanto preferían no acercarse al animal, ya que decían que podría ser un mal presagio para ellos.

Cuentan que en una de esas ocasiones en las que el burro vagaba por el campo en libertad, se paró a comer hierba a una distancia cercana al lugar donde se encontraban jugando a la pelota cinco niños, quienes al ver llegar al burro sintieron curiosidad y fueron hacia donde se encontraba pastando.

Los niños comenzaron a molestar al burro, jalandole el mecate y picandolo con un palo que había recogido uno de los niños del suelo; uno de ellos hasta se tomó el atrevimiento de subirse al burro, y ya montado en el animal, comenzó a pegarle de patadas en los costados, hasta que uno le pegó con el palo fuertemente.

El burro completamente enfurecido, comenzó a reparar hasta tirar al niño que se encontraba montado en su lomo, intentó empujar a los niños y meterlos en un sótano que se encontraba ubicado en medio de la calle, al no poder hacerlo, el burro corrió desbocado a introducirse en dicho sótano. Los niños asustados corrieron a refugiarse en sus casas.

La leyenda popular de la zona dice que el burro no salió nunca del sótano, entraron a buscarlo y no lo encontraron; argumentando que era el diablo que había provocado e intentado llevarse a los niños al infierno.




© 2012-2018 Destinoveracruz.com. Algunos derechos reservados.