Voladores de Papantla

Voladores de Papantla Para la ejecución de la danza de los voladores (significa kosne = el que vuela) dentro de la tradición antigua, es necesario encontrar el árbol de la fecundidad (Tzakatkihui) al cual no se permite que ninguna mujer se le acerque o lo toque, este se distingue por ser un árbol típico de la región del Totonacapan, una vez que se encuentra el tronco adecuado, se limpia dejándolo completamente libre de ramas y entonces se procede a derribarlo con hachas, una vez en el piso se carga sobre los hombros, aunque también puede ser trasladado sobre unos rodillos de madera.

Es necesario que a lo largo de siete días anteriores a la ejecución de esta danza cósmica, los hombres que integran la cuadrilla purifiquen su cuerpo no ingiriendo bebidas alcohólicas ni estando en contacto con ninguna mujer.

Se cree mayormente que la danza era celebraba como una plegaria al sol, y a lo largo de la ejecución del rito se escucha una oración envuelta en música de flauta de carrizo y tambor, que es interpretada con la esperanza de que resulte benigna para los cielos y estos les devuelvan las mejores condiciones para poder tener una mejor vida.

A través de la danza se puede apreciar como el danzante parado o sentado sobre el tronco hace reverencias hacia los cuatro puntos cardinales girando hacia la izquierda, empezando por el oriente.

El vuelo con el que descienden los voladores da forma a trece círculos que simbolizan un período de trece años, los cuales se multiplican por cada uno de los cuatro voladores, dando un resultado de cincuenta y dos, número que compone un siglo prehispánico, cuando este siglo llega a su final, se oscurece la tierra, hasta que el sacerdote del templo después de la ceremonia enciende fuego nuevo, dando nueva vida a otro siglo que los dioses les han permitido volver a vivir.




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