San Juan de Lúa (El nombre marinero de Veracruz)

San Juan de Ulúa Esta villa errante de la Vera Cruz, al abandonar por más de 80 años su estancia de los hinóspitos arenales frente al peñol madrepórico de San Juan, que debió ser el Bautista, por su descubrimiento y bautizo precisamente el 24 de junio de 1518 por el capitán español Juan de Grijalva, en fecha de su onomástico y bajo el solsticial astro veraniego, dió amplio margen de tiempo para que no se le nombrara por aquestos lares sino como las Ventas de Buitrón, frente al islote de San Juan (Bautista) y, para más de Ulúa… sitio apenas adecuado al surgidero de navios que, a contramar, ahí mal se guarecían de la resaca y encrespado oleaje impulsado por los vientos del norte. En fin, Ulúa era el antepuerto de alijo y estiba de las mercancías que iban a dar a través de la barcazas y falúas a la Villa Rica de la Vera Cruz, puerto fluvial a orillas del Huitzilapan para tomar el camino real rumbo a México.

Tanto en el plano de la alcaldía mayor de la Vera Cruz, correspondiente a la descripción de Álvaro de Patiño, como en la correspondiente a la alcaldía mayor de Tlacotalpan de Joan de Medina (1586), este último plano levantado por el capitán español Francisco Gali, el cartógrafo eminente que descubriera la bahía de San Francisco en la Alta California y que le impusiera su augusto nombre al mencionado paraje, hoy asiento de la celebre San Francisco de la Alta California en la Unión Americana; en ambos planos, aparte del asentamiento de la Villa Rica en Huitzilapan aparece la zona arrecifal de San Juan, o San Joan – en la grafía de entonces -, con el agregado de Lúa (sin la “u” inicial, que conocemos en la actualidad, del primer nombre).

San Juan de Lúa es el surgidero registrado por los cartógrafos en 1580, y era el nombre manejado por los marinos, la gente de mar que le visitaba y como tal le conocían, precisamente bajo el concepto especial de esta palabra “Lúa”, es decir: recibir el viento la embarcación del lado del sotavento donde la vela carece de amuras que la tensen, de manera que la nave perdía velocidad y dirección correcta, navegaba a Lúa con vientos contrarios y expuesta a zozobrar.

Sabido es el difícil acceso a la después conocida bahía de San Pedro, frente al muro de las argollas de Ulúa, sobremanera por los barcos de velamen hasta el tiempo en que aparece el barco de vapor; los vientos no de barlovento sino a sotavento tomaban una embarcación por la Lúa.

De aquí la voz luazo, el golpe repentino que dan las velas sobre los palos y las jarcias cuando el viento las toma por Lúa. Esta palabra bien que se avenía con la tradicional dificultad de entrar al puerto de San Juan de Lúa… Este Veracruz tetraheroico de sus cuatrocientos setenta y cinco años de hoy.

Artículo escrito por Humberto Aguirre Tinoco y extraído de la revista veracruzana “Entrenous”.



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